ÉL NO ES UN JUEZ LEJANO: DIOS ES EL PADRE QUE NO PERMITE QUE ME PIERDA

Todos sabemos lo que se siente y cómo duele equivocarse cuando nadie nos apoya. Cuando tomas una mala decisión o te desvías del camino, la primera voz que escuchas es la voz de la condena; es el demonio hablándonos, traumándonos y recordándonos esos pecados para alejarnos de Dios. Por mucho tiempo, creí que Dios Padre era un Juez majestuoso, que solo espera y tiene listo el martillo para recordar cada error y dar Su sentencia.

Pero a medida que mi fe ha ido aumentando, he entendido una verdad vital y hermosa: Él no es un Juez que busca el castigo, ¡Él es un Papá que solo busca rescatar a Su hijo o hija cuando se siente perdido, no importa cuán profunda sea la fosa!

Yo soy experta en desviarme del camino y tomar malas decisiones, y es en esos momentos donde he descubierto una verdad innegable: Mis planes eran un billete a la ruina, pero Su Voluntad es mi única brújula de vida.

El Rescate del Sábado

Tenía todo planeado para una fiesta con mis compañeros... Tenía todo coordinado, pero Dios tenía un plan distinto.

El primer impedimento vino del lugar que menos esperaba: mi amiga, quien me iba a acompañar y a prestar el dinero para la fiesta, me canceló por unos asuntos personales. Al principio casi me rindo, porque la fiesta se había vuelto inalcanzable. Pero mi terquedad era mayor y empecé a pensar en cómo irme sola y cómo conseguir el dinero que me faltaba, sin saber que mis planes estaban a punto de colisionar con una intervención divina.

Fue entonces, ese mismo sábado, justo cuando estaba planeando esa salida, quedó todo totalmente truncado al recibir una llamada crucial: mi tío venía de visita.

Si yo iba a esa fiesta, no iba a esperar a mi tío, faltaba a la catequesis, y me perdía la Misa. Justo ahí, apareció Dios y me dijo sin palabras: "Esta tarde no sales, porque no voy a compartir tu corazón con el mundo."

La Protección Activa del Padre

Entendí que por más que yo quiera algo, no todo lo podré tener, porque mis planes nunca serán iguales a los del Padre. Me he percatado de que cada vez que quiero ir a un lugar que me aleja de Él, Dios me saca de ese lugar. ¡Nos cuida y nos protege del mal y del peligro! Su amor por ti y por mí es una obsesión divina que no le permite que te pierdas.

Cuando sintamos que nadie nos quiere, o cuando nos sintamos la persona más sola de este mundo, recordemos que tenemos un Dios que nos dio la dicha de llamarlo "Padre".

Esto no lo digo yo, lo dice Su Hijo nuestro Señor Jesús en Juan 20:17:

"No me toques, porque aún no he subido a mi Padre; mas ve a mis hermanos, y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios."

Entonces, con esta pequeña reflexión, no veamos a Dios como un juez majestuoso. Veámoslo más bien como vuestro Padre, el Único, Cuya lealtad es más grande que cualquier error que puedas cometer. Él nos brinda Su amor incondicional sin pedirnos nada a cambio. Nos dio la libertad para elegir, pero la mejor decisión que podemos tomar es buscarlo y reconciliarnos con Él, porque Él jamás abandona, jamás traiciona, y jamás deja de esperar a Su hijo en la puerta.

Comentarios

Aliss dijo…
Este se me hizo bastante reflexivo, aunque también me estás haciendo ver a Dios de una manera un tanto distinta a lo que normalmente pienso.

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